Después de leer los últimos mensajes, creo que tengo que dejar de leer este foro y participar de forma más activa. Yo también tengo kilos de más para aburrir, pero no me condicionan mi vida ni me agobian. Soy una chica razonablemente feliz. Aun así, me los quiero quitar para estar más guapa, gustarme más y aumentar mi autoestima, que de eso se trata. Es cierto que cada una pone su autoestima donde quiere, pero tenemos que reconocer que a la gran mayoría nos gusta vernos mejor físicamente ¿o no?.
Bueno, mi propuesta es la siguiente. Si el problema está en nuestra cabeza y a la vez en nuestros cuerpos ¿por qué no empezamos por la cabeza?. Vamos a pensar en positivo y a, continuación, a ponernos a dieta sin sentirnos a dieta. Así no habrá ansiedad, negatividad ni sacrificios que nos amargan la vida. No nos sentiremos cautivas de nada y no tendremos que adoptar actitudes antisociales (por ejemplo, no poder salir a cenar o no poder comer tarta en un cumpleaños). ¿Cómo lo hacemos?. Pues he pensado que podemos comer de todo en pocas cantidades, sin pasar hambre. Que cada una se ponga el límite, que sabe dónde lo tiene. Es decir, que nosotras seamos las dueñas de la situación. “Como menos de lo que me apetece porque quiero verme mejor” o “Hoy me he pasado en la comida, le pondré remedio en la cena”. Que vemos que no bajamos, pues comemos un poquito menos, pero sin poner en riesgo nuestra salud, sin obsesionarse, a nuestro ritmo, y sin ir a ningún médico milagrero que nos saque el dinero, que bastante tenemos con lo que tenemos para que alguien se aproveche de nosotras. El dinero de la clínica, para los próximos pantalones ajustados ¿vale?
Esta es la conclusión a la que he llegado después de darle vueltas al asunto, plantearme ir al último milagrero que me han recomendado y ver por experiencia propia que cuando una se quita kilos a fuerza de sacrificio y esfuerzos sobrehumanos, al final, tarde o temprano, los coge.
Las únicas dos chicas que conozco que se han quitado todos los kilos de más y no los han vuelto a coger, empezaron a comer de todo en menos cantidad que antes después de peregrinar por ochocientas clínicas y probar miles de regímenes que les daban las amigas o conocidas, más o menos como pasa en este foro. Una de ellas me confesó que el secreto estaba en comer en platos de postre. Así, una ve el plato lleno y a la vez no come demasiado. Es una cuestión de cambiar el chip. Estas dos chicas empezaron una nueva vida después de esto, pero no porque la felicidad esté en los kilos, si no porque sin esos kilos aumentaron su autoestima. Además, qué mayor satisfacción que lograr las cosas por una misma...¡Ah! una de ellas era bulímica, es decir, os estoy hablando de problemas serios.
Claro que con este método no se ven los resultados a corto plazo ¡pero es definitivo!. Yo creo que es mejor perseverar y tener paciencia que obtener resultados rápidos que a la larga son pobres, porque nos devuelven al sitio donde estábamos. ¿Para qué correr y quedarse delgada en poco tiempo si luego volvemos al reino de las gordas y en peores condiciones?.
Yo he tomado mi decisión y pienso probarlo, por probar no se pierde nada ¿no?. ¿Quién se anima?.
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